Bienvenidos a mi esquina. Les invito a pasear conmigo por mis opiniones e impresiones de mi trabajo como escritora cubana en el exilio. En mi esquina discutiremos a cerca de poesías, cuentos, relatos, novelas, religión, política, y del arte de la vida, tomándonos un café y de vez en cuando jugando al domino. Si necesita mi opinión sobre un viaje, un país, una película, una obra de cualquier tipo, algo que le pase como mujer y como madre como hija y como esposa, como hispana, tráigamelo y le escuchare pacientemente y le atenderé como merece.
¡Pase, acabe de colar el café!
Este nombre de mi esquina se la he dado en honor a mi abuelo de apellido Mirabal, que cada día luego de tomarse su café y cuidar de su familia, se sentaba en la esquina de la cuadra donde vivía, a conversar con los vecinos que le conocían por lo servicial y atento que era, y a la vez discutían lo ultimo que pasaba en el país de una forma amena y naturalmente criolla. A veces me esperaba después de la escuela cuando me bajaba de la guagua y me contaba sus diarios quehaceres, y me sentaba a su lado en la misma esquina para ver pasar la gente y comernos jugos de tamarindo. Quiero que se sientan cómodos conmigo, que yo como me enseñó mi abuelo les esperare sentada en él quiso de la esquina y oirá la nueva trova si la conoce, o la vieja si le parece, los sones del pasado de la isla nunca pasaran de moda, y nos servirán para pasarla bien, si le parece pues bailaremos una conga, una rumba o un guaguanco, si no quiere que se le suba la presión, daremos un pasito con el son que tanto nos hiciera falta cuando desde lejos miramos a la costa de nuestros sueños y la realidad reaparece en el horizonte de un nuevo amanecer.
No se preocupe si se va la luz y no encontramos la velas para alumbrarnos por la esquina aquí tengo un farol viejo con un poco de luz brillante que cambie por unas malangas y una gallina, y tomare mi guitarra para acompañaron a dúo usted elige la voz que le convenga yo le sigo la corriente, ¿qué le parece?, ¿Se atreve?, Después me cuenta si le gusto y mañana me invita a su compadre para darle un boniatillo que acabo de cocinar.
Si no habla el español le puedo responder en ruso y en ingles, no se me quede callado por algo tan insignificante como eso, algo le recomendaremos, como mandarlo a la esquina 8 de Miami, y allí le enseñarán a hablar español hasta por los codos, yo simplemente ayudare a pasarla bien en su confusión y no se preocupe que a nosotros nos pasa lo mimo con estos idiomas, así que entre y apúrese que la fiestesita va a comenzar.